Asturias cuenta con una joya mundial, un tesoro inmenso que, por increíble que parezca, permaneció oculto durante años y años: sus diversos caminos de Santiago, entre los que se halla el Primitivo, la primera vía de la Historia hacia Santiago. Cualquiera de ellos transcurre en medio de una naturaleza difícilmente superable. Doce siglos después vuelven a bullir, despertando un inusitado interés entre los ciudadanos de toda condición y de cualquier parte, nacionales o extranjeros. Para satisfacer su curiosidad o sus recuerdos, documentarlos y facilitar la travesía a quien inicia la aventura nace en internet “Caminos del Norte”, el gran portal de las rutas jacobeas asturianas impulsado por LA NUEVA ESPAÑA.

Asturias vive una auténtica fiebre del Camino de Santiago. Casi cada semana surgen iniciativas de nuevos albergues o de proyectos vinculados a la milenaria senda. Nadie duda de que estamos no sólo ante un río de riqueza cultural, sino también ante un maná económico, porque en muchas zonas despobladas del Oriente y del Occidente quienes quedan lo comprueban con sus ojos. Miles de personas andan, disfrutan, comen o duermen en pueblos remotos a los que casi no les queda otro recurso.

Atender al peregrino ofreciendo calidad y vivencias únicas, hacerle satisfactorio el paso, colmar su interés para no defraudarlo y convertirlo en el mejor prosélito debe ser ahora el objetivo. A ese espíritu responde la web que este periódico acaba de lanzar sobre la ruta jacobea (https://mas.lne/camino-santiago), volcando un valiosísimo material a la red en un formato accesible, intemporal y ubicuo.

No constituye la única iniciativa para poner en valor los parajes de Asturias y difundirlos. El pasado domingo arrancó “Los caminos a Covadonga”, otro compendio de rutas del que con este ejemplar ofrecemos a los lectores la segunda entrega. El principal santuario regional celebra en 2018 tres aniversarios históricos, la coronación de la Santina, la batalla de Covadonga y la creación del parque nacional. Cualquier pretexto y cualquier modalidad, en digital o en papel, son buenos para profundizar en el conocimiento de nuestra tierra, amarla y engrandecerla.

LA NUEVA ESPAÑA ya no es sólo un periódico de papel sino un medio de comunicación total que responde a las necesidades de los asturianos las veinticuatro horas del día y los 365 días del año. La imparable revolución digital está cambiando los hábitos de relación social, de entretenimiento y hasta de consumo. También los de los lectores. Ahora cuentan con la posibilidad de acceder al instante, con dispositivos variados y desde cualquier parte, a las noticias. Pero en ese océano inmenso no todo vale. A la vista está, cada vez que ocurren acontecimientos relevantes, la cantidad de mentiras sectarias y manipulaciones interesadas que pululan sin control por las redes.

Sólo las cabeceras profesionales, como siempre, constituyen una fuente fiable. Resultan imprescindibles para obtener la versión más cercana a la verdad y recibir testimonios plurales e independientes con los que forjarse opinión. En EE UU, varios años por delante en avances tecnológicos, también en internet empiezan a ser de pago por suscripción. Y millones de ciudadanos las consumen como única manera de saber sin distorsión ni engaño lo que pasa alrededor y en el mundo.

Lne.es, la web de LA NUEVA ESPAÑA a la que ahora se suma el portal “Caminos del Norte”, cuenta con una media de más de 240.000 lectores todos los días, según datos de “Google Analytics”, que se unen a los 310.000 asturianos que siguen a diario la edición en papel, como certifica la última oleada del EGM. En lo que va de año han sido vistas en la red 230 millones de páginas de este periódico durante 450 millones de minutos.

La mayoría de quienes se lanzan al Camino de Santiago, por motivaciones diversas, acaba realizando sorprendida un descubrimiento con el que no contaba al instante del primer paso: la dimensión de su fuerza interior para superar adversidades, la satisfacción de ayudar a otros y de dejarse ayudar -lo que entraña asumir las limitaciones de cada cual, una aceptación desde la psicología mucho más compleja de lo que parece-, la ruptura con la zona de confort, el desprendimiento, el autoconocimiento y el discernimiento de los valores importantes.

Yves Oustric, peregrino francés que ganó el primer concurso “Alfonso II” de relatos sobre la ruta jacobea de la Fundación Valdés-Salas, ensalza así el influjo vital del itinerario: “Cada uno llega y se vuelve a ir con su historia, su sabiduría y su fidelidad a lo que le transporta a su presente: hoy es con el desapego, con la renuncia a los prejuicios y a los estereotipos razonables con los que hemos hecho los mayores avances, tenido los más bellos reencuentros y nos hemos transformado aprendiendo la verdadera medida de nuestros días”. Eso es el Camino. Y en éste, y en todos los caminos de Asturias, en el más amplio sentido de la palabra, estará LA NUEVA ESPAÑA junto a los asturianos.

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