“Quien lea las crónicas periodísticas del hijo de Clarín, que ahora recopilamos, podrá pensar que el tiempo no ha pasado y que los problemas, en vez de resolverse, se heredan”

Joaquín Ocampo Suárez-Valdés, catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Oviedo, coordina el volumen recién publicado donde se recopila la obra periodística del rector Leopoldo Alas Argüelles.

-¿Cómo nace el proyecto de recuperar/recopilar la obra periodística de Alas Argüelles?

-Sistemáticamente la conmemoración de la muerte del rector Alas se limitó a “dramatizar” su cruel desaparición. Este mismo año, sentado al lado de Leopoldo Tolivar, asistí a una representación teatralizada de aquel final. Pensé en la parcialidad de las historias o memorias escritas desde “barricadas”. Al Rector no se le fusilaba por republicano o por socialista, sino por izar la bandera de una España justa, tolerante y democrática en la que cabían todos. En ese momento pensé que reeditar los escritos periodísticos del Rector sería un acto de justicia histórica que ayudaría a recobrar la parte más olvidada y más querida de su memoria. Leopoldo y Ana Cristina Tolivar Alas y Joaquín Lorences, me animaron a plantear el proyecto a la Fundación Valdés Salas. El Rector y Pablo Junceda, director general del Sabadell, ambos patronos de la Fundación, apostaron inmediatamente por el proyecto y animaron al alcalde de Oviedo a participar en su patrocinio.

-De entre las diversas categorías en las que dividen los textos, las crónicas asturianas son las más numerosas. ¿Qué visión de la región traslada Alas en estos textos?

-Hay crónicas ovetenses, gijonesas, mierenses… Por las páginas de las crónicas desfilan el fútbol y los toros, la Filarmónica, el Naranco, los problemas urbanos, la defensa del arbolado, del bable, de la escuela, del ferrocarril, del turismo, del paisaje, de los artistas jóvenes, de los indianos… El lector podrá pensar que el tiempo no ha pasado y que los problemas, en vez de resolverse, se heredan. El análisis regional pone de relieve la lucidez del Rector al denunciar el agotamiento de la especialización minera, la necesidad de apostar por otras vías de crecimiento (ganadería, agroindustria, pesca, explotación forestal.. .), al denunciar a los empresarios “buscadores de rentas” políticas. Pero en ambos casos, el interés de la crónica reside en la filosofía que subyace en ella: el compromiso con la sostenibilidad, la denuncia de las desigualdades en el acceso a los recursos, las carencias en la oferta de bienes públicos, la marginalidad social…

—También son muy numerosos los artículos sobre el debate de las dos Españas, ¿cómo enfoca Alas esa cuestión? ¿qué ideas defiende?

-El Rector vive la descomposición del sistema político de la Restauración, la España del analfabetismo y de una sociedad y economía donde todavía el mundo rural tenía más peso que el urbano. Caciques y oligarcas gestionan el sistema de partidos; las clases medias aún eran débiles, pero emergía ya la clase obrera, los regionalismos. En esa España ya polarizada, desde el poder se instrumentalizaba a la monarquía y a la Iglesia para legitimar un orden constitucional sin conexión con la España real. El Rector, lidia en solitario contra ese estado de cosas. Y lo hace desde la filosofía del republicanismo cívico: el compromiso con la virtud ciudadana alcanzada a través de una educación laica y universal, con la distribución equitativa de las rentas, con la participación directa del pueblo en la vida política…

-Incluyen una semblanza biográfica con varios puntos inéditos, ¿puede adelantarnos alguno?

-Se trata de un trabajo largo tiempo “aparcado” por su autor, Francisco Galera Carrillo, y que forma parte de una tesis doctoral inédita. La familia Tolivar Alas logró convencerlo para que la cediese. Es interesante para reconstruir la formación intelectual de Alas, su compromiso político con el socialismo primero y con el republicanismo más tarde…

-¿Cuáles eran las opiniones del rector Alas sobre la enseñanza en su época?

-Por razones familiares y universitarias, Alas vivió de cerca la efervescencia del krausismo, de la Institución Libre de Enseñanza, del llamado “grupo de Oviedo”. Hay cierta herencia de la utopía ilustrada acerca de la educación como instrumento para transformar el mundo. Ese voluntarismo no está exento de realismo: hoy, los mejores economistas, atribuyen a las instituciones un papel esencial en la estabilidad política y en el crecimiento económico. Las instituciones inclusivas crean incentivos. Alas, como Jovellanos, pero también como D. C. North (premio Nobel de economía en 1991), sostienen que las instituciones las modelan y crean los hombres, de ahí que la educación, el capital humano sea una condición necesaria.

-Da la sensación de que, en el caso del rector Alas, las circunstancias de su muerte han oscurecido su talla intelectual, que es objeto más de homenaje que de análisis. ¿Son necesarios más estudios que, como éste, profundicen en su obra?

-Justamente la obra que ahora se edita es un punto de partida. Le pondré dos ejemplos. Las “Crónicas musicales” han sido elogiadas por un reconocido musicólogo como Angel Medina. Los artículos sobre republicanismo serán objeto de estudio aparte por Sergio Sánchez Collantes. Hay “materia prima” en su obra periodística para reproducir la sociedad y cultura de una época a partir de análisis novedosos y hasta ahora desconocidos.

 

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