Ubicación

Los restos prehistóricos se localizan en el suroeste del concejo de Salas (Figura 1), muy cerca del núcleo actual de La Espina en cuyo macizo se integran desde el punto de vista geológico. En concreto, el lugar en el que fue construida la necrópolis es «un área aplanada, prolongación de la ladera norte del monte Calabazos que finaliza en el extenso peñascal de Penausén, del que toman nombre» (De Blas Cortina, 1983: 68).

Fig. 1

Acceso actual

La ruta más cómoda para llegar en coche a Penausén parte del pueblo de la Espina del que dista 5,6 kilómetros por el itinerario que señalamos a continuación. En el extremo suroeste de La Espina, y muy próximos a la rotonda en la que actualmente muere la vía rápida de Salas a La Espina, se encuentra la carretera asfaltada SL-7 que, cruzando el polígono industrial del Zarrín, nos conduce al pueblo de la Bouga. Tras rebasar la Bouga, y siguiendo en dirección al núcleo del Pevidal, alcanzaremos un alto. En esa elevación encontraremos un  pequeño apartadero a mano derecha de la carretera, sitio en el que podremos detener el coche y acceder a la necrópolis tumular que está inmediata a este improvisado aparcamiento.

Distancias La Espina-Penausén: 5.6 kilómetros (10 minutos en coche).

Trabajos arqueológicos desarrollados

Este lugar formó parte del ingente trabajo de localización de sitios prehistóricos que realizó en nuestra región el profesor de la Universidad de Oviedo J. M. González y Fernández-Vallés, quien en el año 1970 identifica las estructuras prehistóricas y las da a conocer en sus publicaciones (González y Fernández-Vallés 1973, 1976).

Este primer reconocimiento incentivará una exploración breve de dos de los túmulos realizada por M. A. De Blas Cortina en el año 1977 (1978, 1980), en aquel momento profesor de la Universidad de Oviedo y actualmente al frente de la cátedra de Prehistoria de dicha institución. La excavación produjo sendos artículos publicados en el Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos y en el Noticiario Arqueológico Hispánico en 1978 y 1980, respectivamente. En ellos se describe la ubicación de la necrópolis así como los primeros resultados de las indagaciones realizadas en los túmulos 1 y 2.

Finalmente en la década de los noventa, y durante la realización del inventario arqueológico regional por parte de la Consejería de Cultura, Penausén será incluido dentro de la carta arqueológica del concejo de Salas (Rodríguez Otero 1992).

Descripción general

La necrópolis de Penausén se subdivide en varias agrupaciones que conformaban en origen una docena de estructuras. Sin embargo, las sucesivas ampliaciones de la caja de la carretera que comunica con el Pevidal produjo la desaparición de los pocos restos que quedaban a finales de los años ochenta de uno de los elementos de ese conjunto.

El núcleo principal se encuentra al pie de la carretera y está formado por un total de cinco monumentos. En ellos centraremos nuestra descripción, ya que además es el único espacio que se puede visitar en la actualidad. Su estado de conservación, con algunas estructuras dañadas y un entorno industrializado, así como su idoneidad para la visita es lo que ha incentivado que la Fundación Valdés-Salas centre sus esfuerzos en recuperar este punto concreto de la necrópolis. Tras su limpieza, y con una buena dinámica tanto vecinal como por parte del consistorio local, la Fundación trabaja en la recuperación de los túmulos, en su señalización así como en la investigación y difusión del conocimiento arqueológico que tenemos actualmente de los mismos.

Para guiarnos por la cartografía utilizaremos la numeración dada en las publicaciones ya existentes que siguen siempre un orden correlativo iniciado en el que está más al sur del conjunto (Figuras 2 y 3). Así, el más próximo a los terrenos de la cantera, que es a su vez el único que presenta la cámara dolménica visible, es el que recibe el número uno y así sucesivamente hasta alcanzar el número cinco que es el más próximo a la carretera al Pevidal.

Fig. 2

Fig. 3

Los dos primeros túmulos, que recordemos fueron excavados en 1977, se encuentran muy próximos entre sí. En concreto, el túmulo 1 es el que nos ofrece visión más completa de estos monumentos prehistóricos, tanto por tener visible su estructura interna como por las llamativas dimensiones de su masa tumular, cercana a los 28 metros de diámetro (de Blas Cortina, 1983: 54). Por el contrario el túmulo 2  cuenta con un tamaño mucho más modesto (unos 15 metros de diámetro) y al aparecer inmediato al anterior su protagonismo en el entorno se reduce.

El resto se pueden ir identificando en las proximidades porque generan pequeños abultamientos sobre el terreno de planta circular que siguen una alineación bastante intencionada. Al final de este texto hemos incluido un pequeño anexo fotográfico de los cinco túmulos para que puedan ser identificados fácilmente todos y cada uno de ellos.

Los resaltes se crearon gracias a la acumulación de grandes cantidades de tierra y piedras, pudiéndose identificar todos ellos, aparte de por su elevación sobre la plataforma natural, por el característico hoyo de saqueo desarrollado en su zona central. Tales perforaciones del núcleo del monumento buscaban localizar los famosos tesoros de los que hablaban las leyendas y, en ocasiones, la intensidad de la acción generó la exhumación completa de la cámara dolménica. Por ese motivo podemos ver hoy parte de la estructura alojada en el túmulo 1 que, con el paso del tiempo, acabaría siendo desmantelada para aprovechar las grandes lajas de piedra que forman estas cámaras (Figura 4).

Fig. 4

Interés del sitio

La importancia de Penausén reside en que forma un conjunto bien agrupado y accesible, en el que se puede apreciar además el dominio visual que tenían estos monumentos. Por tanto estamos ante auténticos hitos del territorio prehistórico que serían vistos, en condiciones normales, a una gran distancia, remarcando así su papel de legitimadores del terreno en que fueron construidos. Así, la tumba no sólo ejerce como un nexo entre los antepasados enterrados y la estructura creada por sus descendientes para honrarlos, sino que también les daría  a estos últimos el control de ese espacio.

La conexión que existe entre muchos de estos cementerios es clara, y así ocurre también en  Penausén donde el vínculo con sierras como la de Bodenaya (que cuenta también con estos vestigios) es evidente y se vería facilitada porque ambas sierras siguen, de forma natural, una misma alineación en sentido NE-SW.

Como comentamos, el continuado desmantelamiento que sufrió el túmulo 1 así como el arrinconamiento que ha sufrido el cementerio prehistórico inspiró la actuación de la Fundación Valdés-Salas que ha logrado mejorar el espacio arqueológico. Una tarea muy necesaria porque, desgraciadamente, nuestra sociedad sigue careciendo de sensibilidad hacia el patrimonio arqueológico y, quizá por ello, aún son frecuentes las noticias que nos hablan de la destrucción de estos lugares en muchas regiones. Todo ello a pesar de las medidas legales de protección  que, desde hace ya tres décadas, están funcionando en nuestro país. Por último, la carencia de arbolado y la facilidad de acceso permiten llegar con facilidad hasta Penausén, una comodidad que no es frecuente en este tipo de enclaves y que además resulta esencial si se quiere dar a conocer al público.

Por ello, Penausén podría ejercer de un lugar arqueológico que demuestre la valía que tiene recuperar estos sitios y que permita trabajar, a su vez, el respeto hacia el patrimonio. El propósito es que todo el mundo pueda valorar y entender de una forma cercana unos restos arqueológicos que, a pesar de su aparente sencillez, son el único testimonio que hay actualmente de unas comunidades de las que “apenas” nos separan trescientos abuelos.

Fotografías de los túmulos

-Túmulo 1

-Túmulo 2

-Túmulo 3

-Túmulo 4

-Túmulo 5

Bibliografía

Blas Cortina, M. A. de (1978):«El Cantón y Penausén I. Noticias sobre las excavaciones de dos megalitos asturianos», BIDEA, 93-94 pp. 323-333, Oviedo.

Blas Cortina, M. A. de (1980): «El megalito de Penausén I (Salas, Asturias)», Noticiario Arqueológico hispanico, 9, pp. 67-88.

Blas Cortina, M. A. de (1983): La Prehistoria reciente en Asturias, Estudios de Arqueología asturiana, nº 1. Fundación pública de cuevas y yacimientos prehistóricos de Asturias, Oviedo.

González y Fernández-Vallés, J. M.  (1973): «Recuento de los túmulos sepulcrales megalíticos de Asturias», Archivum. Tomo XXIII, p. 28, Oviedo.  

González y Fernández-Vallés, J. M.  (1976): «Recuento de los túmulos sepulcrales megalíticos de Asturias», Miscelánea Histórica Asturiana, pp. 65-98, Oviedo.  

Rodríguez otero, V. (1992): «Carta arqueológica del concejo de Salas. Enero-Octubre, 1989». Excavaciones arqueológicas en Asturias, 2 (1987-1990),  Consejería de Cultura del Principado de Asturias.