Las primeras comunidades agricultoras y ganaderas: Neolítico y megalitismo en Salas

Megalitos y túmulos: los testigos de un país neolitizado

La tradición popular les dio, según las zonas, diferentes nombres a los megalitos: mámoas o mámulas (topónimos que ya encontramos en la Edad Media) por su forma semiesférica, o cuturullos o cotariellos, entre otros muchos alusivos s su forma prominente. Nunca, durante siglos, pasaron inadvertidos a las comunidades campesinas que sabían de su existencia, aunque les asignaran un origen mítico, vinculado a los moros legendarios o a los todavía más difusos antiguos.

Mito e historia son incompatibles; aquél es intemporal y se funde con el presente, mientras que el relato histórico da profundidad cronológica a los hechos, los ordena y  sitúa en su momento, en relación con acontecimientos previos y posteriores.

Gracias a los datos científicos recopilados hasta la actualidad en nuestra región sabemos que megalitos y túmulos deben ser entendidos como una manifestación más del grado de desarrollo cultural de las poblaciones neolíticas; ya no se trata de cazadores-recolectores exclusivamente, forma de vida que había caracterizado las primeras etapas prehistóricas del Paleolítico y el Mesolítico. A partir del Neolítico la vida no dependerá de aquello que la naturaleza ofrezca espontáneamente: se la explotará haciéndola más rentable.

Son los primeros ganaderos de nuestra región que luchan con el bosque y aprovechan los pastos de las planicies abiertas, de vegetación menos densa, tanto en las lomas suaves del centro de Asturias como en las sierras del área occidental. Sabemos por los datos botánicos de este momento que estos primeros agricultores y ganaderos empezaron a cultivar los primeros cereales a lo largo del V milenio a. C. (entre el 4700 y el 4200 a. C.), tal y como nos indican los estudios en la turbera de Monte Areo (Carreño); o, en otras palabras, hace aproximadamente unos 6500 años. Los datos de la paleobotánica encajan perfectamente con las fechas de uno de los túmulos más antiguos de toda la franja marítima del Norte de España, situado en este mismo espacio: el túmulo XII del Monte Areo, con fechas de antes del 4000 a. C. Por tanto ambos fenómenos, el de los primeros cultivos y el de las primeras arquitecturas monumentales, están en relación muy estrecha.

La búsqueda de pastos les obligaría a una forma de vida en continuo movimiento. Por ello, los restos de sus viviendas no han sido descubiertos. Quizá fueran corrientes las chozas de ramajes y pieles u otras formas de arquitectura perecedera levantadas en cada lugar por un tiempo limitado y, por ello, con huellas que actualmente son difíciles de localizar.

Sin embargo, se conservan todavía hoy, por centenares, los cementerios de la época. El sentimiento religioso y el respeto ante la muerte dieron lugar a la creación de grandes sepulturas colectivas. Así, cada megalito compone una arquitectura concebida para llamar la atención en su entorno mediante un montículo artificial, o túmulo, cobijando en su interior, en la mayor parte de los casos, una cámara adintelada construida con lajas de piedra. A tal construcción, la más característica y mejor conocida, se le suele conocer con el nombre de dolmen o sepulcro megalítico. El término dolmen proviene del bretón, donde significa “mesa de piedra”; una alusión muy clara a la forma que tienen los dólmenes y a sus ya características cubiertas planas.

Estos megalitos constituyen la primera arquitectura monumental de nuestro pasado. Normalmente se levantaban en lugares bien visibles como planicies, amesetamientos, cumbres de montañas o el extremo más alto de las laderas. A partir de ese momento, el territorio en el que se edificaba el monumento funerario adquiría un valor especial construyéndose otros próximos, apareciendo así auténticas necrópolis. Pero su interés no se agota en su destino (funerario, simbólico, religioso, territorial) o en sus características estructurales y en su contenido; significan, además, el referente más preciso de la extensión de los modos neolíticos en toda la región.

Pese a las destrucciones que padecieron en distintos tiempos, en particular en los últimos decenios, el inventario actual de nuestra región alcanza varios centenares y todavía se sigue enriqueciendo con las exploraciones en marcha. La distribución de los catalogados muestra su constancia tanto en las tierras bajas (rasa de Villaviciosa), en las primeras montuosidades litorales (Sierras Planas de Llanes, Monte Areo en Carreño…), en las sierras del interior (Tineo, Allande, Salas o Grandas de Salime) como en las alturas de la Cordillera Cantábrica, incluidos algunos collados de los Picos de Europa.

Megalitos  en el concejo de  Salas

Salas no será una excepción en este extenso poblamiento neolítico por prácticamente toda nuestra región, como bien demuestra la presencia de alrededor de una docena de referencias a elementos tumulares distribuidos por varias de las sierras del concejo: las de Bodenaya, las Traviesas o el Courío, entre otras, poseen manifestaciones de estos vestigios prehistóricos.

A pesar de su abundancia no todas las necrópolis están excavadas o investigadas de un modo exhaustivo, de modo que sólo conocemos referencias precisas de algunas de ellas. En el caso de Salas las más conocidas en la bibliografía son las de Penausén, cercana a la Espina,  y la Campa de San Juan ubicada al noroeste de Salas. Ambas cuentan con apartados específicos en esta web donde se detalla, de un modo más extenso, la información que tenemos actualmente sobre estas necrópolis.

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LA NECRÓPOLIS DE PENAUSÉN

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LA NECRÓPOLIS DE SAN JUAN

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Proyecto dolmen de la Cobertoria

El proyecto arqueológico de excavación del dolmen de la Cobertoria cuenta con un equipo multidisciplinar de investigadores, principalmente de la Universidad de Oviedo, así como de colaboradores de distintas universidades del país que son enumerados a continuación.

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Equipo investigador del proyecto

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Investigadores que colaboran en el proyecto

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Hemeroteca

Fotografías

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Sección que contiene las diversas galerías de imágenes relacionadas con el proyecto
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Fundación Valdés Salas- Universidad de Oviedo.

Dirección y coordinación:

Joaquín Lorences Rodríguez

 

    

Área de Prehistoria. Universidad de Oviedo.

Textos: Miguel Ángel de Blas Cortina y Fernando Rodríguez del Cueto

Imágenes: Fernando Rodríguez del Cueto

Dirección: Miguel Ángel de Blas Cortina

 

     

Departamento de Geografía. Universidad de Oviedo.

Cartografía: Daniel Herrera.

 

Ayuntamiento de Salas

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