El marido cornudo va de penitencia a Roma
Lugar: Figares (Salas).
Narrador: Esther Fernández, 73 años.
Grabación: J. S. L. y M. C. A (1997)
Marica ya Xuan gastaban amistá col cura. Ya siempre que venía el cura siempre taba Xuan en casa. Ya tenían gana que un día marchara. Ya diz el cura:
—Calla, que vamos a mandalo a Roma a confesar los pecaos.
Ya fue Xuan a confesar, ya diz el cura:
—¡Ay, hombre, ese pecáu nun te lo puedo perdonar yo! Eso tienes que ir a Roma.
Diz él:
—¡Ay, hombre, nun tengo dinero! Nun tengo dinero, nun podo ir.
Diz él:
—Bueno, doite yo el dinero y vas a Roma.
Conque va el cura, da el dinero a Xuan, ya Xuan arrancóu pa Roma.
Ya pol camín encontróu a un arrieiro –nun sei si carretaba harina, si era vino.
Ya encontro a aquel arrieiro. Ya diz él:
—¿Áu vas Xuan?
—Voy a Roma, que pasóume esto. Fui a confesar, ya…
—¡Ay, hom! Da la vuelta que…, ya verás, Marica ta col cura.
—¡Coño, pero…!
—Mira, si me das la burra baya llévote yo en este costal ya vamos p’allá los dos. Vamos a parar allí. Ya entonces, ya verás cómo pescamos al cura allí con Marica.
Bueno, lleganon allá. Y el arrieiro posó los costales allí na cocina. Ya taba el cura ya Marica en casa. Pusiénonse a cenar, tomanon vino, ya después empezanon a cantar. Dicen:
—¡Ahora hay que cantar!
Diz Marica:
—Miou marido fue a Roma,
¡Dios quiera que nunca volva!
Diz el cura:
—¡A costa del miou doblón,
fuei tocando el pantalón!
Entonces salta el arrieiro:
—Tú que tas n’ese costal,
¿qué me dices a este cantar?
Diz el paisano:
—¡Tú que me llevas la mi burra baya,
ten pol cura que nun se me vaya!
Resumen / Summary
Una mujer adúltera que tiene relaciones con un cura busca una excusa para que su marido salga de viaje y así poder pasar algunas noches en compañía de su amante. Para conseguir su propósito, manda a su marido que vaya confesarse y el cura le impone como penitencia ir de peregrinación a Roma. En el camino, se encuentra con un arriero que sospecha del engaño y apuestan una mula a que su esposa le es infiel. Para comprobarlo, el marido se oculta en un costal que el arriero lleva a su propia casa. Allí presencia cómo su mujer y el cura revelan su traición mientras cantan tras la cena. Descubierto el engaño, el marido pierde la apuesta, sale del costal y el relato concluye con una escena de palos.
An adulterous woman who is having an affair with a priest looks for an excuse to send her husband away on a journey so that she can spend several nights with her lover. To achieve this, she tells her husband to go to confession, and the priest imposes as penance a pilgrimage to Rome. On the road, the husband meets a muleteer who suspects the deception, and they wager a mule on whether the wife is being unfaithful. To find out the truth, the husband hides inside a sack that the muleteer carries to his house. There he witnesses his wife and the priest revealing their betrayal while singing after dinner. Once the deception is exposed, the husband loses the wager, comes out of the sack, and the tale ends with a scene of beatings.
Comentario
Catalogado en The Types of International Folktales con el número ATU 1360C: Old Hildebrand [Viejo Hildebrand], este cuento se inscribe en una tradición paneuropea de amplia difusión. Sus numerosas variantes, transmitidas oralmente a lo largo de los siglos, se documentan en países como España, Portugal, Francia, Italia, Rumanía, Alemania, Holanda, Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Noruega, Lituania, Polonia, Rusia, Ucrania, Serbia o Albania.
La más antigua recreación literaria de este cuento es una representación teatral flamenca: Een cluijte van plaijerwater [Farsa del agua del engaño], obra anónima compuesta probablemente a fines del siglo XV y conservada en un manuscrito de principios del XVI. La siguiente obra que desarrolla el tema es un Lied bajo-alemán impreso a finales del siglo XVI. Y la tercera sería una versión inglesa, publicada en 1655 bajo el título de The second Part of Tom Tram of the West.
La extraordinaria difusión geográfica de esta historieta cómica se debe, muy probablemente, a la escenificación de la misma en representaciones populares al aire libre. La estructura teatral de la anécdota, el canto de estrofas a cuatro voces en la última escena y su final típico de guiñol apuntan en esa dirección. Esta hipótesis se ve reforzada cuando se pone en relación con sendos cuadros flamencos que representan una kermesse popular con distintas escenas festivas en las que figura un centenar y medio de personajes. El centro del cuadro lo ocupa un rudimentario teatro de calle, reducido a un simple tablado y un espacio cerrado por una cortina. Lo que los actores representan sobre el tablado en el momento captado por el pintor es, muy probablemente, la escena final de la farsa de Hildebrand: el momento en que el marido asoma su cabeza desde el interior del costal y sorprende a la mujer y su invitado.
De este cuadro se conocen dos versiones diferentes, una invertida respecto de la otra. La primera es obra de Pieter Balten (c. 1527-1584), mientras que la segunda corresponde a Pieter Brueghel el Joven (1564-1638).

Detalle central del cuadro A Flemish Kermis with a Performance of the Farce ‘Een cluyte van Plaeyerwater (c. 1570) de Pieter Balten (c. 1527-1584) Rijksmuseum, Amsterdam

Detalle central del cuadro A Village Fair atribuido a P. Brueghel el Joven (1564-1638). The Fitzwilliam Museum, Cambridge