La ciudad sumergida de Remolero

1

Lugar: La Espina (Salas).
Narrador: Román Salas Díaz, 85 años.
Grabación: J. S. L. y M. C. A (1997)

Yo sé que esto que está ahí encima de La Tejera era una ciudad, la ciudad de Remolero. Cuando yo era un guajín a veces sonaba ruido y decían que eran los relojes de la ciudad. Esto era de los moros. Este lugar era de los moros. Y ahora a aquello le pusieron La Molina. Decían que pasara la Virgen y le hicieran una engatada, fue cuando dio a luz, y con eso ella pegó una patada y que se hundiera en un hoyo que había allí. Y hundióse y quedó un hoyo que no tien fondo. Y La Molina pues no tiene fondo. Se ahogaron muchos caballos y mucho en ella.

2

Lugar: La Pereda / La Preda (Tineo / Tinéu).
Narrador: Araceli García Cuervo, 71 años.
Grabación: J. S. L (2001)

La ciudad de Remolero. Decían que andaba la Virgen pidiendo ya que no-y dieran limosna o no sé qué, ya que echara una maldición, que se hiciera allí un hoyo ya que se enterróu la ciudad allí. Yo siempre oí eso. Ya después eso de las vigas yo nun sé si es que las trajeron de allí pa hacer esta iglesia de La Pereda. Nun tien fondo, dicen que eso que nun tien fondo. Yo muchas veces, de nena, tengo tiráu allí piedras y sonaba una cosa caer abajo… decían que nun tenía fondo. La Molina, el Güeyu La Molina.

3

Lugar: El Pedregal (Tineo / Tinéu).
Narrador: una mujer de unos 40 años, hija de Araceli.
Grabación: J. S. L. y M. C. A (2001)

Bueno, que venía una mujer pidiendo y se creía que era la Virgen, pensaban después ellos… no sé. Y que pasara pidiendo con un neno, que no-y dieran limosna y entonces que castigó… que se hundió el pueblo aquel. Que era la ciudá de Remolero. Y entonces aquello quedó así como una laguna. El Güeyu de La Molina. Y decían que la iglesia de La Pereda que se construyó con las vigas que sacaron de allí, porque como el pueblo se hundió, que sacaran las vigas de allí.

Resumen / Summary

En un humedal conocido como La Molina, en las inmediaciones de La Espina, se encontraba la la ciudad de Remolero. Un día llegó a sus puertas una mujer con un niño —que se supone era la Virgen María con Jesucristo— pidiendo limosna. Los moradores de Remolero les negaron su hospitalidad y la mujer maldijo a toda la población, provocando que la ciudad se hundiera en el fondo de la laguna que hoy se conoce como El Güeyu de La Molina. Con el tiempo, fueron aflorando vigas de madera de la antigua ciudad, que se emplearon para construir la iglesia del vecino pueblo de La Pereda. Y se dice que aún hoy, al pasar por las inmediaciones de la laguna, se pueden escuchar las campanadas de los relojes de la ciudad.

In a wetland known as La Molina, near La Espina, stood the city of Remolero. One day a woman arrived at its gates with a child—believed to have been the Virgin Mary and Jesus Christ—asking for alms. The inhabitants of Remolero denied them hospitality, and the woman cursed the entire town, causing it to sink to the bottom of the lagoon now known as El Güeyu de La Molina. Over time, wooden beams from the ancient submerged city began to surface and were used to build the church of the neighboring village of La Pereda. It is said that even today, when passing near the lagoon, one can hear the tolling of the city’s clocks beneath the water.

Paraje de La Molina, donde, según la leyenda, se hundió antigua la ciudad de Remolero.

Comentario

Las leyendas sobre ciudades sumergidas como castigo divino por haber negado su hospitalidad a un viandante —personificado en la figura de un peregrino, la Virgen María o Jesucristo— son comunes en todo el Noroeste peninsular. Destaca, entre ellas, la leyenda del lago de Sanabria (Zamora), en cuyas profundidades se encuentra la antigua ciudad de Villaverde, hundida bajo las aguas por haber negado limosna a Jesucristo. A esta leyenda zamorana cabe añadir varias leyendas gallegas que hacen referencia a otras ciudades sumergidas por castigo divino. Así, la ciudad de Antioquía, bajo las aguas de la laguna de Antela (Ourense), donde aún se puede escuchar el tañido de las campanas de la iglesia; la ciudad de Doniños, en el fondo de la laguna del mismo nombre, cercana a Ferrol (A Coruña) y la ciudad de Valverde, bajo las aguas de la laguna de Cospeito (Lugo).

Entre los antecedentes de esta serie de leyendas, cabe citar el episodio que el poeta romano Ovidio (43 a.C.-17 d.C.) dedica a Filemón y Baucis en el libro VIII de sus Metamorfosis. Según el relato de Ovidio, Júpiter y Mercurio se disfrazan de mortales y viajan por el mundo para probar la hospitalidad de los humanos. Llegan a la ciudad de Frigia, donde se les niega toda hospitalidad, salvo en la casa de un matrimonio de pobres ancianos, Filemón y Baucis, quienes les permiten hospedarse en su cabaña y les ofrecen la mejor comida de que disponen. Antes de marcharse, los viajeros revelan su identidad y avisan al matrimonio de la inminente destrucción de la ciudad. Después, les mandan subir a lo alto de la montaña sin volver la vista atrás hasta llegar a la cima. Desde ese lugar, alcanzan a ver su ciudad inundada por los dioses. De ella solo se salvó la cabaña del anciano matrimonio, que fue transformada en un espléndido templo.

Paisaje con Filemón y Baucis, de Peter Paul Rubens (1620), donde se representa la inundación de la ciudad de Frigia. Museo de Historia del Arte de Viena (Austria).