Poliatos incendia el monasterio de Obona

Lugar: Bustellón / Bustiel.lu (Tineo/ Tinéu).
Narrador: Quintín García, 86 años.
Grabación: J. S. L. y M. C. A. (2001)

Esto ye una historia muy antigua. Era un personaje muy fuerte, que vivió en una casa que está aquí cerca, casi pegada a la nuestra. Y este hombre pues resulta que dependían del convento de Oubona y tenían que pagar muchas rentas y tributos.

Y resulta que él se negó. Y entonces venían por aquí los frailes, primero reconviniéndolo, después amenazándolo…, y nada, no había manera. Y una de las explicaciones que daba de por qué no podía pagar era que él comía mucho y que no producía suficiente pa comer:

Y entonces parece ser que no podían dominarlo de ninguna manera. Y acordaron quitárselo de delante pa que no generara polémicas y demás. Entonces mandaron a dos frailes con un recáu. Y el recáu era que tenía que llevar una carta a Oviedo. Y lo que decía la carta era que «El portador de la presente, por el medio que sea, que no vuelva».

Y cuenta la leyenda que, cuando llegaron los dos frailes, encontraron a Poliatos arando con una pareja de bueis. o. Y él vio a los frailes venir y ya soltó los bueis del aráu y quedó a la expectativa a ver qué pasaba. Y casualmente los frailes fueron a preguntarle a él por la casa de Poliatos Álvarez. Y entonces él garró el aráu po’los tornos, por donde se enganchan las vacas, y levantó el aráu apuntando pa la casa, y dijo él:

—La casa de Poliatos es aquella y Poliatos soy yo. ¡Si me quieren pa algo aquí me tienen!

Y entonces ellos le dijeron que había que llevar una carta urgente a Oviedo, y que como él era un hombre muy fuerte, que podía correr y tal… que si podía llevar la carta como un favor particular. Y entonces dice Poliatos:

—¡Ah, bueno!, si es un favor particular, no hay inconveniente. ¿Cuándo hay que ir?

Y dijeron que, si podía salir entonces mismo, cuanto antes mejor. Y entonces Poliatos llevó los bueis pa casa y arrancó con los frailes pa Obona. Le entregaron la carta y… , claro, él no sabía leer ni escribir, porque entonces en aquellos tiempos no sabía nadie, o casi nadie.

Y entonces él salió con la carta, y parece ser que cuando llegó a Salas se le hizo de noche. Y él fue a casa del cura a pedir lo que se decía entonces «la sopa boba», o sea, algo de cenar. Y el cura le preguntó dónde iba, y él no quería decírselo, pero después de presionar un poco se lo dijo, que iba de parte del convento de Obona a llevar una carta a Oviedo. Y cogió la carta y se la enseñó. Y el cura le preguntó si sabía leer y escribir, y dijo que no. Y entonces el cura leyó la carta y le dijo lo que traía: «El portador de la presente que no vuelva, bajo ningún concepto y por cualquier medio».

Y entonces parece ser que no durmió, pegó la vuelta entonces mismo y llegó otra vez a Obona antes de amanecer. Y creo que juntó la leña de los corrales y piedras, un carráu de piedras, y le pegó fuego al convento de Obona. Y cada vez que se asomaba un fraile, lanzába-y un morrillazo que era igual que si tirara con un cañón de artillería. Y entonces no podía salir de allí ni Dios.

Y los vecinos parece ser que en vez de ayudar a los frailes, lo ayudaban a él, porque taban agotaos. Todo lo que trabajaban era pa los frailes, y pa ellos no había más que hambre y miseria. Y dijo Poliatos que si no tiraban las escrituras de las parroquias de Francos y Tabláu —libres de rentas— que los quemaba a todos. Y entonces los frailes le tiraron las escrituras que pedía, apagaron el fuego entre todos y no pasó más nada. Y a partir de entonces esta parroquia dejó de pagar rentas y tributos mucho antes que las parroquias de toda la redolada.

Y el hecho de Poliatos lo pueden ver, si ustedes quieren ir a verlo, está ahí a la vista. Ahí está la cantería toda rajada del fuego. Eso se sabe que fue auténtica verdá porque están ahí los hechos. Y eso fue un hecho destacáu, porque libró al pueblo de las rentas y porque demostró que fue un suicida que no le importaba morir.

Y de este caso de Poliatos Álvarez no quedó nada escrito, porque esto son cosas que se cuentan de padres a hijos. Yo, por ejemplo, oí contar cosas de Poliatos a mi buela, pues muchas veces. Y esto que tamos contando nosotros, cualquier vecino del pueblo que usté encuentre y le pregunte, le va a decir de esta manera.

Resumen / Summary

En el pueblo de Bustellón (Tineo) vivía un hombre muy fuerte llamado Poliatos, que se negaba a pagar tributos al monasterio de Obona. Incapaces de someterlo por la fuerza, los frailes idearon un engaño: le pidieron que llevase una carta a Oviedo en la que, sin que él lo supiera, ordenaban matar al portador.

Poliatos, analfabeto y de buena fe, aceptó el encargo. De camino, al llegar a Salas, pidió cena al cura y le mostró la carta. El sacerdote, al leerla en voz alta, descubrió que contenía la orden de ejecutarlo. Enterado de la traición, Poliatos regresó de inmediato al monasterio.

Antes del amanecer, amontonó leña junto a los muros y prendió fuego. Cuando los frailes intentaron huir, él y varios vecinos lo impidieron lanzándoles piedras. Entonces lanzó un ultimátum: si no le entregaban las escrituras que imponían tributos a la parroquia, morirían en el incendio. Aterrados, los frailes cedieron y le entregaron los documentos. El fuego fue apagado y, desde entonces, la parroquia de Tablado quedó libre de rentas, conservándose aún hoy las huellas del incendio en el monasterio.

In the village of Bustellón (Tineo) there lived a very strong man named Poliatos, who refused to pay tributes to the monastery of Obona. Unable to subdue him by force, the monks devised a trick: they asked him to carry a letter to Oviedo in which, without his knowledge, they ordered the bearer to be killed.

Poliatos, illiterate and acting in good faith, agreed to the task. On his way, when he reached Salas, he asked the parish priest for a charitable supper and showed him the letter. The priest, reading it aloud, discovered that it contained the order to execute him. Once he learned of the betrayal, Poliatos immediately returned to the monastery.

Before dawn, he piled up firewood against the walls and set it ablaze. When the monks tried to flee, he and several neighbors prevented them by throwing stones. He then gave them an ultimatum: if they did not hand over the deeds imposing tributes on the parish, they would die in the fire. Terrified, the monks gave in and handed over the documents. The fire was extinguished, and from that time on, the parish of Tablado was freed from paying rents; the marks of the blaze can still be seen on the monastery walls.

Iglesia del Monasterio de Santa María la Real de Obona

Claustro del Monasterio de Santa María la Real de Obona

Comentario

A pesar de su carácter local, esta leyenda se articula en torno a un arquetipo folklórico de notable difusión y venerable antigüedad, como es el del mensajero que porta una carta en la que se ordena su propia ejecución. Así, por ejemplo, en la Ilíada, compilada por Homero hacia el siglo VIII a. C., se narra un episodio en el que el rey Preto envía al valiente guerrero Belerofonte con una carta para el rey Iobates en la que le pide que se de muerte al portador de la misma. Posterior en varios siglos es el relato bíblico de la «carta de Urías», que se encuentra en el Antiguo Testamento, dentro del relato del adulterio y homicidio de David (Samuel: 2, 11). En este episodio el rey David envía al valiente soldado Urías con una carta para Joab, capitán de su ejército, en la que le pide que ponga a Urías en el punto donde más dura sea la lucha y que después se retire, dejándolo solo para que caiga muerto.

Y ya en el periodo medieval de la literatura española, es emblemática la leyenda de los infantes de Lara, en la que Ruy Velázquez, marido de doña Lambra, urde un plan para vengarse de Gonzalo Gustioz, padre de los siete infantes, que es enviado a Almanzor con una carta, cuyo contenido desconoce porque está escrita en árabe, indicando que se mate el portador de la misma. Aunque no es probable que exista relación genética entre estos relatos y la leyenda asturiana de Poliatos, sí es evidente que todos ellos se articulan en torno a un mismo arquetipo folklórico, como es el motivo del «mensajero que porta una carta en la que se pide su propia ejecución». Este motivo ha sido definido en Motif-Index of Folk-literature (1955-1958) bajo el número K978: Man carries written order for his own execution [Un hombre porta la orden escrita para su propia ejecución].

Finalmente, en cuanto al incendio del monasterio de Obona, que según la leyenda fue provocado por Poliatos, se sabe que en 1562 hubo un incendio que afectó a gran parte del edificio y que sucedió en el contexto de los enfrentamientos entre el monasterio y algunos linajes de la nobleza comarcal durante el periodo de los abades comendatarios.