La importancia del antaño único camino de comunicación entre ambos concejos

El pasado día 22 de agosto publicaba en LNE un artículo en el que pretendía llamar la atención sobre una ruta jacobea olvidada: Salas-Valdés, es decir, el paso de la ruta del camino primitivo a la llamada ruta de la costa. En esta nueva entrega quiero aportar nueva documentación, que acredita la vitalidad que en su día tuvo esta ruta, que partiendo de Salas comunicaba con el concejo de Valdés. En esta ruta tuvo una importancia capital el Hospital de San Martín de Faedo en el Coto de Lavio. El Archivo Histórico del Principado de Asturias (AHPA) custodia una buena parte de esta documentación, cuyas consecuencias prácticas creemos que afectan muy directamente al ciudadano de a pie. Por ello nada mejor que utilizar esta atalaya de LNE para su difusión dejando de lado el llamado “aparato crítico”.

Sobre los orígenes fundacionales ya me referí en el citado artículo así como otros aspectos documentales que testifican la intensa vitalidad que tuvo este hospital hasta la Guerra de la Independencia no solo como ruta jacobea, sino como vía de comunicación entre los concejos de Valdés y Salas. Su “época dorada” jacobina va desde el siglo XVI hasta principios del XIX, cuando desciende el espíritu religioso de la peregrinación en la cristiandad occidental. De aquella efervescencia nos queda un cáliz del siglo XVII con esta inscripción “Soy del Hospital de san Martín de Faedo por un devoto de Lavio”. Una auténtica reliquia de aquella vitalidad religiosa de la que fueron testigos aquellos “parajes agrestes” y remotos. Nada sabemos de la advocación de las dos imágenes que presidían el retablo, ni de la campana que hasta hace unos años convocaba a los vecinos de Pende (Lavio) para celebrar la fiesta de San Bartolo. Allí donde el espolio la llevó también la inscripción de su pertenencia al Hospital de san Martín de Faedo.

A pesar del descenso de la peregrinación como ejercicio de piedad en el siglo XIX, el Hospital de san Martín de Faedo mantuvo el interés de las autoridades por ser la principal vía de comunicación entre el occidente de Asturias, vía Valdés y su capital Luarca, y la capital de la provincia, Oviedo, a través de Salas donde el camino real lleva el nombre popular de la Carrilona, un camino emblemático en la historia de nuestro concejo salense. “El camino que media entre Salas y Luarca -dice el documento de principios del XIX- va por un despoblado de más de media legua en términos de la parroquia de Lavio. Este paso es absolutamente necesario para todos los que se dirigen de una de las dos villas a la otra. Por él  conducen los caudales nacionales que ingresan en la administración de Luarca”. Sin embargo, el deterioro va carcomiendo aquel edificio, a pesar de ser punto nuclear en esta ruta; de ahí que haya distintos proyectos de restauración en el primer cuarto del siglo XIX. Uno de los más detallados corresponde a 1825; en este documento se describe con precisión cada una de las unidades que habían de restaurarse; su precio total asciende a 4.975 reales vellón, cantidad que testifica la importancia que el Hospital de Faedo tenía en esta ruta. Por distintas razones tales proyectos fracasaron. Sus restos, para evitar que fueran refugio de ladrones, fueron derruidos. Hoy solo queda el solar y la historia escrita en unos legajos que reposan en el AHPA.

¿Cómo esta ruta Salas-Valdés entronca con la llamada ruta costera? Es una hipótesis de trabajo que suele generar polémica, ya que la orografía, a partir de la llamada Venta de las Cruces, último eslabón del concejo de Salas, pudiera ofrecer alternativas. El método que utilizamos es el documental. Para ello disponemos -además de la cartografía y la tradición oral- de un documento hasta ahora desconocido por los especialistas de hospitales de peregrinos. Este documento facilitado por su propietario don Antonio Rico, vecino de Trevías, es fundamental para determinar esta ruta jacobea; nuestra gratitud más sincera por su generosa donación que, según su propio testimonio, encontró en un ¡basurero! El documento es un “apeo de bienes del hospital de Ambasvías”; está fechado en 1587. Es fundamental para nuestro propósito. Consta de siete folios en los que distintos testigos declaran ante el notario los bienes del citado hospital en San Feliz (Trevías). Uno de ellos testifica [fol. 6] que siendo muchacho oyó decir a su abuelo que el citado hospital había sido fundado por la abadesa del monasterio de san Pelayo de Oviedo; yendo en peregrinación fue sorprendida por una tormenta, uno de cuyos rayos fulminó a una de las muchachas que la acompañaba; este accidente sería el motivo por el cual la abadesa ovetense habría fundado dicho hospital. Otro testigo de ochenta años más o menos [fol. 7] indica igualmente que es un hospital “muy antiguo”. Ese sintagma referido a su antigüedad lo repiten reiteradamente varios testigos. Esto nos indica que pudo haber sido fundado en la Baja Edad Media (siglos XIV-XV). El hecho de que la referida abadesa ovetense utilizara esta ruta es igualmente significativo de la vitalidad de este itinerario jacobino. La cartografía es otro documento fundamental. El mapa de Tomás López de 1777, que ilustra esta reseña, ratifica el seguimiento de lo que él llama “camino real”; este mapa, cuya autoridad es bien reconocida, será utilizado por el alemán Franz Ludwing Grüssefeld, a finales del siglo XVIII, en su mapa sobre la zona occidental de Asturias. Esto explicaría la presencia de peregrinos alemanes que siguen la ruta que proponemos; según testimonios de la catedrática María José Sanz, máxima autoridad, sabemos que uno de ellos fue agasajado por los marqueses de Ferrera de los Gabitos con unos dulces que no eran otros que nuestros “freisuelos’.

Estas fuentes documentales concuerdan perfectamente con la tradición oral, hoy viva en vecinos de Faedo, Biescas, Brieves, San feliz y Barcia, sin que exista conexión alguna entre ellos.

La ruta olvidada, que desde esta atalaya reivindicamos, saldría de Salas, subida a la Venta de Las Gallinas, Venta de Carlones, Hospital de Faedo, Venta de Las Cruces, Ferrera de los Gavitos, Muñás, Carcedo, Brieves, San Feliz, Lago, Ambasvias (dejando Concilleiro a la derecha) y finalmente Barcia.

Quienes se ocupan de la conservación del patrimonio histórico de los concejos de Salas y Valdés deben saber que esta ruta, hoy olvidada, fue la más importante vía de comunicación entre estos dos concejos, vecinos, hasta que se abrió la N-634 tomando La Espina como “carrefour” con el occidente de Asturias.


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